Lalín y el milagro del IPC

| O. P. ARCA |

DEZA

DESDE EL gobierno municipal de Lalín se anunciaba ayer la intención del alcalde de disponer, para la primavera del 2006, de diez parques infantiles en la localidad, completamente acondicionados, homologados «e nun estado perfecto para que poidan xogar os rapaces e as rapazas». Una intención loable, pero con un presupuesto que se antoja exiguo: 60.000 euros. Máxime cuando en el verano del 2001, el gobierno local aprobaba el proyecto de obras para acondicionar los parques infantiles entonces existentes en la localidad, y la construcción de uno nuevo en el entorno del Pontiñas: eran cerca de 110.000 euros -en la época 18,2 millones de pesetas-. Y en el 2001, no había parque en el Campo da Feira, ni existía la Praza Europa y no había que tocar nada en un Regueiriño plagado de veigas . Menos mal que «non se descarta» una ampliación de la inversión, de mano de otras administraciones. Porque, aún con todo y con eso, lograr más obras con menos dinero un lustro después, es el milagro del IPC.