Exigen que la Comandancia investigue las bajas psicológicas en Silleda

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

AGC-Galicia afirma que un tercio de la plantilla no acude al puesto por prescripción médica El colectivo de guardias civiles alerta del déficit de seguridad derivado de esta situación

27 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La Asociación de Gardas Civís de Galicia, AGC-Galicia, exigió ayer que la dirección del instituto armado en Pontevedra debería investigar la cifra «tan escalofriante» de agentes del puesto de Silleda que se encuentran de baja psicológica. Apuntan que seis de los nueve agentes de la escala básica no trabajan por prescripción médica, tres de ellos por motivos aparentemente psicológicos. Esta situación provoca, según denunciaron públicamente desde el colectivo, una merma de la seguridad en la comarca. Y es que sólo tres agentes, junto con el cabo y un sargento, están operativos: «Son claramente insuficientes». En relación con esta cuestión, la AGC-Galicia lamenta que los mandos del cuerpo «no son dados a investigar las denuncias de las escalas más básicas cuando éstas implican a superiores jerárquicos». Critican, asimismo, que «la única preocupación» de los superiores «no es otra, según parece, que conseguir anular las mismas, eliminando pruebas... Además comienzan las persecuciones psicológicas contra los agente que denuncian los hechos». Es por ello que el autodenominado único colectivo gallego de guardias civiles anuncia su intención de seguir investigando el por qué de esta situación. Al tiempo que reiteran su petición a la Comandancia de Pontevedra de que averigue «si el responsable jerárquico de estos agentes tiene una relación clara con estos hechos» y que, simultáneamente, se valore «la idoneidad psicológica de los mandos para su cometido (...) comprobando así si someten a los funcionarios a su cargo a una espiral de mobbing». La AGC-Galicia incide en que son varias las asociaciones de guardias civiles que «vienen denunciando constantemente el acoso» que reciben los miembros de las escalas más básicas, «gracias -apuntan- a esa condición de militares que los mantienen amordazados constantemente». Insisten en que tales condiciones hacen de la Guardia Civil un «paraíso idílico para un acosador laboral». El colectivo concluye advirtiendo que «la seguridad ciudadana de Silleda está en juego, precisamente ahora cuando se observa en el territorio estatal un preocupante índice de delincuencia».