Sanciones, vertidos y ríos

DEZA

AL TRASLUZ | O |

24 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

EL AGUA está estos días más presente que nunca. Las inundaciones en las playas de Cancún o de Cuba, que deja estampas que nada tienen que ver con el destino turístico que muchos sueñan para desconectar o la llegada de frentes por el Atlántico que traen la deseada lluvia tras meses de sequía son un ejemplo. Pero nosotros poco podemos hacer para controlar estos fenómenos naturales. Andar menos en coche, no utilizar aerosoles,... Todo para no poner un minúsculo grano de arena que incida en el incremento calentamiento global. Pero el agua también es protagonista por motivos sobre los que sí controlamos en todo su proceso y podemos incidir para evitarlos. En los últimos meses se han registrado varios vertidos en ríos de la zona. Las truchas muertas en Botos o en el río Toxa también son imágenes que llegan a nuestra retina. Aquí impactan los peces flotando en el agua con la boca entreabierta. En algunos casos, como el que se produjo hace dos años en el río Toxa, estos vertidos suponen un duro golpe para los pescadores que trabajaron durante años para recuperar el coto y estaban a punto de poder tirar de nuevo sus cañas sobre las aguas que después caen al vacío a la altura de Pazos. Medio Ambiente sancionó a los causantes de que en los ríos aparezcan restos de matanza y también al Concello de Silleda porque su red de saneamiento municipal también contribuyó a acabar con la fauna piscícola. Pero después algo falla. En Bandeira, por ejemplo, sigue sin haber una depuradora de aguas residuales operativa. El segundo casco urbano en importancia del municipio carece de un servicio básico para que la calidad de las aguas que luego van a parar a ríos y manantiales esté mínimamente tratada. Se deja pasar, como si fuera el «Wilma» de México, Cuba y Florida, y nada se pudiera hacer para evitarlo.