Los exámenes de la histeria

R. Queimaliños SANTIAGO

DEZA

PACO RODRÍGUEZ

En directo | Más de seiscientos alumnos iniciaron la selectividad en Santiago

14 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La Facultad de Derecho ha cambiado las leyes por los consejos, temporalmente. «Si te centras en las respuestas que sabes, tienes más tiempo para pensar, o copiar », advierte Javier. Y es que la selectividad son sólo tres días, pero la fusión de sofoco y frenesí provoca elevadas cotas de ingenio. A las 10, compresión de texto en castellano y, a las 12, lengua gallega. A las 13.30, entre advertencias de «fumar mata», los cigarrillos dan la vida en el acceso a la sala nueve de la facultad: «Es que si no fumo, muero de nervios», cuenta Paula. Y es que a la tensión del aprobado se une conseguir la nota de corte de la carrera deseada o la desilusión de saber que ya no podrán acceder a la titulación. A pesar del descenso demográfico que azota a la USC año tras año, con la pérdida de casi 2.000 alumnos anuales, dieciocho licenciaturas han agotado sus plazas en la convocatoria de junio. Por contra, el 40% de los estudios que se ofertan en Galicia han eliminado sus restricciones al excluir notas de corte para su acceso. «¿No nos preguntan el campo semántico de «cabeza» y «perna» en gallego? Hay veces que te planteas el nivel de la ESO», comenta Romina. Pero hay quien bendice ese tipo de preguntas, y son la gran mayoría. Entre los susurros de los seiscientos alumnos que examinan su futuro, sobresale el mítico «no sabe, no contesta». Nadie hizo un examen brillante, pero no hubo pruebas desastrosas, «aceptable» es la respuesta. Clara frota la barriga de su monje de la suerte: «En junio me falló, pero he decidido darle una segunda oportunidad, creo que sufrió una crisis». Como si la culpa fuese del fraile. Tregua para comer hasta las cuatro. Juan decide alimentar el espíritu en vez del estómago: «Os espero en la biblioteca».