A CONTRAPELO
08 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LA BÚSQUEDA de energías renovables, de mecanismos que permitan reducir e -soñar no cuesta dinero- incluso suprimir la esquilma de recursos naturales como el petróleo o el carbón, cuenta con mi total respaldo. Pero la proliferación de aerogeneradores, con su implantación masiva en los montes gallegos, es harina de otro costal. Me entran dudas sobre la racionalidad del reparto, sobre el impacto visual, sobre los daños causados en los montes y acuíferos para su instalación, sobre los perjuicios a flora y fauna,... La lista puede resultar interminable. Y se preguntarán a qué viene hoy esta reflexión. Aquellos que subieron hasta O Faro en su tradicional romería anual seguro que no requieren mayores explicaciones. Este bello paraje tiene más banderillas que una tarta de cumpleaños de alguien entrado en años. Fríos y gigantescos colosos para acompañar la procesión de la Virgen.