Crónica | Incendio inoportuno en Frades El fuego quemó las vigas de madera y provocó el desplome de parte del tejado. Los vecinos unieron fuerzas ayer para garantizar la celebración de la fiesta de hoy
27 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?os incendios casi nunca son bienvenidos, pero el registrado durante la madrugada de ayer en el santuario estradense de Requián fue más inoportuno que ninguno. La famosa capilla, situada en la parroquia de Frades, celebra precisamente hoy la romería de la Virgen de los Milagros, que cada año atrae a miles de devotos procedentes de toda Galicia. El incendio fue detectado por casualidad alrededor de las seis de la madrugada de ayer. Lo descubrió un joven del lugar que ejerce como monaguillo. El párroco le había dicho que se presentarse hoy a las siete de la mañana para abrir la capilla y tocar las campanas para las primeras misas de la romería. El sacristán entendió que era ayer cuando tenía que fichar y se levantó bien temprano para tocar a misa. Mientras se preparaba comenzó a escuchar chasquidos. La capilla estaba en llamas y la madera al quemarse provocaba sonoros estallidos. Con la voz de alarma, la aldea entera saltó de la cama. A cinco metros de altura, los cubos se quedaban cortos, así que los vecinos cargaron las cisternas de dos tractores en un pozo particular y conectaron una manguera al pozo de barrena anexo a la capilla. Con estos medios controlaron el fuego hasta que llegaron los miembros de la agrupación estradense de Protección Civil. Con ellos trabajaron codo a codo todos los vecinos. Al final se quemó el pórtico anexo, un lateral de la construcción y un tercio del tejado de la capilla. Pero se salvó la Virgen. El origen del incendio no se ha podido esclarecer aún. Los vecinos creen que pudo haber sio provocado por algunos cirios que ayer quedaron encendidos bajo el pórtico. El techo de esta zona abierta era de madera. Algún cirio pudo derretirse y plantar fuego al resto de las velas. Las llamas alcanzaron el techo y el fuego se propagó desde el pórtico al lateral y al tejado del santuario, que se sostiene con vigas de madera. La estructura se desplomó en parte, pero el trabajo vecinal impidió que las llamas abrasasen a la Virgen. Ayer la aldea entera dejó sus tareas para reparar el tejado. Dos lonas provisionales, bien sujetas, garantizarán la romería de hoy aunque tras el fuego venga el diluvio.