Corría el año 1999 y el Gobierno del PP, sustentado por una mayoría relativa, seguía dependiendo del apoyo de CiU. De ahí que los dos decretos que dieron vida a la rebaja del de las autopistas -el Real Decreto-Ley 6/1999, de 16 de abril (BOE del 17) y el Real Decreto-Ley 18/1999, de 5 de noviembre (BOE del día 6)- fijasen en un 7% el importe de los descuentos y dejasen la puerta abierta a realizar bajadas selectivas. Estas bajadas selectivas permitieron concentrar el descuento de la AP-9 en el área Pontevedra-Vigo, donde surgieron las protestas contra la carestía de los peajes. Esta zona es además la principal fuente de ingresos de Audasa al soportar los mayores tráficos y los mayores precios por kilómetro de la concesión. Compensaciones La rebaja se instrumentó mediante un sistema de compensaciones a las empresas de autopistas, a fin de no poner en peligro el equilibrio económico-financiero de las concesiones. El Gobierno se ahorraba así pleitos con las empresas y evitaba asustar al sector en un momento en el que iba a pedir su concurso para ampliar la red de autopistas de peaje. Pero la selección alcanzó asimismo a las comunidades autónomas que entonces habían concedido autopistas de peaje. De esta forma, se abrió la vía para financiar las rebajas de la Generalidad.