Noche de folk y muñeira

La Voz

DEZA

MIGUEL SOUTO

A rúa do vento El folk fue el protagonista la noche del viernes. A Couso llegó acompañado de la ironía?de?Carlos?Blanco?y?el?fuego?de?los?dragones.?A?Forcarei,?de?la?mano?de?Mutenrohi

13 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

La décima edición del festival estradense de Couso fue mucho más que una cita musical. Fue una concurrida fiesta en la que las gaitas y las danzas tradicionales compartieron pista con la animación de gigantes, cabezudos y temibles dragones capaces de escupir fuego y de hacerse respetar a petardazo limpio. La música la pusieron Os cempés, que actuaban por quinta vez en la cita estradense; Fol de veneno, Linho do Cuco y Matraca perversa, que animaron al público a quemar calorías a golpe de muñeira hasta las tantas de la madrugada. En el repertorio no faltaron los clásicos de siempre, con el lagarto de A saia de Carolina incluido. El humor lo puso el artista Carlos Blanco, que volvió a echar mano de la ironía para analizar la programación de la televisión autonómica. Hubo críticas al incombustible Luar y al Supermartes. A saber qué pensaron Os Tonechos, que también estaban presentes. Mientras los estradenses aprovechaban el transporte gratuito para acercarse al festival de Couso a pulsar el ambiente, en Forcarei la plaza de la iglesia se convertía en escenario de otro acontecimiento ineludible para los aficionados al folk. El grupo Mutenrohi demostró que no toda la música tradicional tiene que sonar a Milladoiro y ofreció una lección práctica sobre cómo hacer buenos temas con un estilo propio, personal y coherente. En la localidad lalinense de Donramiro también hubo ayer una cita con las raíces. En este caso no eran musicales, sino históricas. Los vecinos volvieron a escenificar las batallas entre romanos y bárbaros. Ataviados como la tradición manda se lanzaron a la pelea dispuestos a emplear todas sus armas. Entre las filas romanas estaban Marco Aurelio, Quincio, Teodosio y hasta Trajano. Por los bárbaros combatían Atanagildo, Wamba y el mismísimo Recesvinto. Los primeros cayeron en una emboscada enemiga.