A CONTRAPELO
29 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ESE CONGLOMERADO, a veces azul, a veces gris o incluso rojo, que llamamos cielo se ha convertido en referente. Para unos, en forma de pesadilla ante las lluvias y el mal tiempo vivido estos días en plenas vacaciones. Para otros, supone motivo de misterio. En especial para los amantes de la era espacial y viajes como el protagonizado por el transbordador de la NASA. Y la duda sobre si podrá o no regresar tripulado, tras perder algún cachito en el camino. Y, hablando de cachitos, estamos pendientes de un recuncho estradense, Nigoi. Allí hay un pedrusco especial, al menos para su dueño. Quién sabe si será un meteorito, pero curioso es. Habrá que esperar lo que digan los expertos. Mientras, seguiremos mirando al cielo a ver si vemos un meteorito o una estrella fugaz para pedir deseos. Buen tiempo, por ejemplo.