Luz y taquígrafos

DEZA

Al FILO | O |

05 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LO BUENO de ser gay en estos momentos y querer casarse es que uno, o una, tiene la oportunidad de vender la exclusiva y convertirse en estrella por un día de la prensa escrita, de las ondas y hasta de la televisión por cable, que también puede tener su aquello. Y lo que sí está claro es que el día será inolvidable para la pareja en cuestión, que tendrá el honor de figurar en todas las hemerotecas. Los periodistas de toda España andan locos en busca de la noticia, de parejas con ganas de pasar por la vicaría, es decir, por inscribir sus nombres en el registro civil y a falta de adeptos van a tener que animarse los compañeros y compañeras del gremio que quieran unirse con su pareja hasta que el divorcio los separe y acabar con esta búsqueda mediática. Pasó lo mismo con los primeros divorcios y pasa ahora con esto como si para pasar la vida con alguien y compartir pan, casa y bienes hiciera falta algo más que quererse. Lo que uno quiere para sus amigos es que sean felices, elijan pasar su vida solos o en pareja y lo menos importante es que al que quieran sea o no del mismo sexo. Los que prefieran una boda más discreta siempre pueden hacerlo en algún rincón remoto, aunque en los rincones remotos puedan llamar más la atención que en una gran urbe.