Lalín se tiñó de azulgrana

La Voz

DEZA

MIGUEL SOUTO

A rúa do vento Un millar de aficionados culés se dieron cita el domingo en la capital dezana para asistir a los actos centrales de la XV Xuntanza de Peñas Barcelonistas de Galicia

13 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?alín, el kilómetro 0 de Galicia, adquirió el domingo la condición añadida de capital autonómica azulgrana por un día. Algo más de 1.000 aficionados culés tomaron la capital del Deza para asisitir a la XV Xuntanza de Peñas Barcelonistas de Galicia. Un evento que arrancó el viernes con una charla del Lobo Carrasco y que ponía el domingo punto y final con los dos platos fuertes de su programa de actos: un amistoso entre veteranos del Barça y ex jugadores del fútbol gallego de élite, y una comida de confraternidad. Para muchos seguidores azulgranas la de Lalín fue su primera oportunidad de ver en vivo y en directo a algunos de los que en su día fueron los ídolos de la afición culé. Luis Alberto, Zubiría, Landáburu o miembros del ya lengedario Dream Team de Cruyff, como Juan Carlos, Milla o Goicoechea. Este último, merecedor de los mayores aplausos en el Manuel Ángel Cortizo al rememorar sus viejas carreras por la banda derecha y su regate final. En frente, Fran lideraba en su primer partido como veterano a nombres como el de su hermano José Ramón, Maté o Vicente. En las gradas abarrotadas, niños, padres y abuelos, con muchas mujeres entre ellos. Casi todos cámara en mano para retratarse con las otrora estrellas, con Luis Alberto como preferencia. Al final, 1-1 en el marcador y un buen sabor de boca en los entregados espectadores, que disfrutaron de un partido entretenido, marcado por la deportividad, el gol de José Ramón y el penalti con el que Goicoechea salvó el honor catalán. Plato y conversación Después, comida multitudinaria en el pabellón comarcal, donde los comensales disfrutaron del placer de intercambiar opiniones sobre la agitada actualidad del Barcelona. Eso sí, para entonces eran ya la mitad de los que habían ido al Cortizo. Y es que no todo el mundo estuvo dispuesto a soltar los 45 euros que costaba el plato. Un precio que incluía, todo hay que decirlo, la entrada para el amistoso. Pocos fueron los culés que se marcharon de la comida de Lalín sabiendo que Fraga, Rajoy y Cuíña los habían desplazado de su restaurante inicial, que no era otro que el pabellón municipal. Y es que Lalín fue el domingo el centro de Galicia para más de una hinchada.