Arte moderno menos casero

Javier Benito
J. Benito LALÍN

DEZA

MIGUEL SOUTO

Reportaje | Bienal Pintor Laxeiro en el remozado museo Aller Ulloa La séptima edición de la cita artística más relevante de Deza cuenta con escasa presencia de creadores de la zona y también reduce la participación internacional

28 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Entramos en la recta final de la VII Bienal Pintor Laxeiro. La próxima semana será la última en la que podamos acercarnos al remozado Museo Ramón María Aller de Lalín para conocer las creaciones seleccionadas este año por el jurado. Una edición con menos obra expuesta, con menor peso de los creadores de las tierras de Deza. Tampoco pasará a la historia por la presencia de artistas internacionales, descendiendo también el peso de Galicia en una muestra con mayor presencia del resto de España. Esta cita con el arte contemporáneo, con las nuevas tendencias, sigue siendo referente a nivel comarcal y una de las tachadas en rojo por muchos creadores en el calendario. Pero la séptima edición adolece de nombres de prestigio reconocido en el panorama gallego e incluso nacional. Hay una mayor apuesta por jóvenes nacidos en los setenta y ochenta. No sabemos si buscada por el propio jurado que seleccionó las obras o por la propia dinámica participativa. También se echa en falta más fotografía, cada vez con mayor pujanza en el mercado del arte. Si profundizamos en las presencias y ausencias, significar que de Deza tan sólo repiten en el 2005 respecto a la bienal del 2003 el cruceño Armindo Salgueiro y el escultor lalinense Antonio Taboada Willy. En el camino se quedan creadores como Álvaro Negro, Nicolás González Aller, Xabier Arias y Eduardo Meijomence - un jubilado recién iniciado en el arte que fue la nota exótica de la pasada edición-, todos de Lalín, junto a la joven Lorena Lázara, de Silleda. Respecto a la pérdida de presencia internacional, en el 2003 fueron siete creadores nacidos fuera de España los que participaron en la bienal, cifra que cae a cinco este año, con algunos nombres que repiten como Teresa Brutcher o Monique van Steen. Hay que significar que en esta ocasión el jurado se decantó por reducir el número de obras, de 62 a 43. Por las paredes y suelos del museo lalinense se pueden atisbar pinceladas de las últimas tendencias creativas o apuestas continuistas. Destaca el ascenso de las obras realistas, pero está un poco coja de nombres. No están Darío Basso, Jesús Otero-Yglesias, Lomarti, Berta Artes, Álvaro Negro o Chus García Fraile. Queda esperar que los jóvenes presentes en esta bienal despunten a corto plazo.