Diamantes humanos

| JAVIER BENITO |

DEZA

A CONTRAPELO

20 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LA VERDAD, todavía estoy dándole vueltas a la cabeza y no termino de encontrar un flanco en mi cerebro, un resquicio para encontrar sentido a tan peculiar iniciativa. Pienso pero no hay manera. Quizás no me resulte tan chic como a un centenar de berlineses -de Alemania, vamos- lucir en un anillo, en un colgante o atesorar en la caja fuerte un diamante con las cenizas de un familiar querido. Me resulta la idea morbosa, para que nos vamos a engañar. Pero resulta que hay una empresa que transforma un cuerpo humano sin vida -aprovechando el carbono- en un diamante, de tonalidad azulada para más señas. No creo que encuentre mucho eco en tierras dezanas o gallegas. El culto a la muerte difícilmente se modernizará tanto. Si ya resulta inusual conservar las cenizas de un familiar en casa, imagínense si en lugar de en una urna lucimos a la abuela en el dedo. Imposible.