El Teucro tiene un pie en la División de Honor B después de caer 30-28 en Valencia con un rival que sólo había ganado un encuentro en toda la competición liguera. Un varapalo que no se esperaba ni el seguidor azul más pesimista. Ahora, para lograr la permanencia, el equipo debe ganar al Altea y al Ciudad Real o esperar que Almería o Torrevieja, que ayer sucumbió en Alcobendas por 27-23, pinchen en las últimas jornadas. Los andaluces deberían empezar a tropezar esta misma mañana, a partir de las 12.15 horas, en Santander. De lo contrario, se complicarían mucho más las cosas. El presidente, hundido Una de las personas más afectadas por la derrota fue el presidente teucrista, que no pudo asistir al partido. «Estoy bastante hundido. No hago más que pensar que nos estamos dejando la piel por este equipo y parece que están empeñados en acabar con nosotros», comentaba ayer tras el partido Evaristo Estévez. «No me valen las disculpas de los nervios. Un jugador debe crecerse en la adversidad y no perder con un equipo que lleva cinco meses sin cobrar. La falta de profesionalidad es la única respuesta que hay a esta debacle», concluye.