EL CRISOL | O |
29 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.EN LOS días en que el gobierno estradense se vió más abocado a admitir un edificio que se comería la tercera parte del terreno destinado a ampliar la alameda, algunos de esos políticos defendían dicha opción señalando que las propias madres que llevan a sus niños a los jardines no le verían sentido a más espacio verde, ajardinado o con árboles hasta la rúa Castelao. Otro ofrecía la imagen de un gran jardín urbano, todo verde pero vacío de gente en los meses lluviosos o de frío, mientras los ediles más comprometidos con la tesorería municipal advertían que pagar millón y medio de euros por el terreno -la Xunta aportará otro tanto- endeudará bastante a la hacienda local e impedirá otras actuaciones urgentes en la villa y en el rural. Incluso esa inversión hará difícil contar con solvencia económica para desarrollar convenientemente el PXOM en los primeros años. Pero hubo una???lógica por encima de esas razonables consideraciones. Es una ampliación del jardín urbano ansiada por muchos vecinos de la villa. Hay horas, en estas tardes primaverales, con más de cien personas -entre padres, jubilados, niños y paseantes- en esos jardines actuales que, bien vistos, parecen un campo de fútbol, de tierra, con catorce árboles y una jaula de patos. Con la ampliación, el gobierno local acabará pensando?en un verdadero parque o jardín, en el que sobrarían los jóvenes fubtolistas que llenan de polvo el ambiente todas las tardes. Lo mejor de ese gran jardín verde en medio del pueblo que ya nos imaginamos??es??el hecho??de que muy pocos núcleos urbanos gallegos, de la categoría del estradense, tienen una oportunidad como ésta para procurarse una gran zona verde urbana como kilómetro cero. Lalín, por ejemplo, ya nunca podrá tenerlo, aunque mañana todos allí se despierten millonarios.