La dureza que golpea el lienzo

Rocío García a estrada

DEZA

MARCOS MÍGUEZ

En dos minutos | Exposición de Paulo Porta en A Estrada El pintor regresa a las galerías locales con una muestra cruda dominada por el claroscuro

08 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Después de seis años apartado de los circuitos artísticos locales, el pintor estradense Paulo Porta ha regresado a casa con una muestra incapaz de provocar indiferencia. La exposición que ayer se inauguró en la galería Guimart es la de un artista maduro que va más allá del mero dominio de la técnica y que golpea al espectador que se le pone enfrente. El autor, que vivió su juventud en A Estrada y que hace años que ha fijado su residencia en la capital compostelana, presenta en la villa una muestra dual con dos estilos pictóricos diferentes. Casi opuestos. Tan distantes que podrían incluso ser de artistas diferentes. Una de las técnicas que emplea es el óleo sobre lienzo. Con él ha creado una serie cuadros de caballete, pintados en vertical, que son la viva imagen de la crudeza. Son retratos duros, casi escultóricos, en los que el óleo se asemeja a la piedra. Están pintados en seco, sin la mezcla de colores sobre el lienzo que cautivó al holandés Van Gogh en su momento. El óleo se superpone capa tras capa y el resultado es un claroscuro muy marcado que llama la atención al momento. Estos lienzos contrastan con las obras que el artista denomina «pintura matérica». Son cuadros creados en horizontal, casi por goteo. El color se combina aquí con telas, con polvo de mármol y con materiales de todo tipo que determinan el aspecto final. Las texturas adquieren protagonismo y el colorido inunda la obra. Es un estilo más libre y desenfadado en el que Paulo Porta abandona el retrato para sumergirse en la abstracción y el simbolismo. En estas obras el derroche creativo va incluso más allá del lienzo. El artista experimenta con el forjado y completa los cuadros con marcos de hierro que forman con el lienzo un todo indivisible y diferente.