EL CRISOL | O |
21 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EL XACOBEO se acabó hace tres meses. Pero es ahora en Semana Santa cuando de verdad se aprecia el cambio. Hace un año por estas fechas los márgenes de la N-525 estaban llenos de peregrinos. Sus molichas a la espalda, tanto de los que caminaban como los que habían escogido la bicicleta, eran la estampa habitual. Los albergues se encontraban llenos y era frecuente ver en la rotonda de salida de la autopista junto al polígono Lalín 2000 a algunos de los caminantes mirando el mapa o regresando de Bendoiro al no encontrar en un primer momento el albergue. Ahora, en cambio, es inusual encontrarse estas imágenes. Los únicos que se pueden ver paseando por los márgenes de la N-525 son aquellos que optan por dar su paseo hasta el polígono aprovechando la existencia de aceras. Ya no hay banderitas que indican que viene de Holanda, Francia, o Portugal. Todo queda en casa y la Vía da Prata está vacía. Un cambio radical en pocos meses. Esta vez la época vacaciones ya casi no se notan. Parece que todos han decidido quedarse en sus domicilios. Hasta la lluvia hizo acto de presencia para que los que cuentan con unos días libres tengan que estar en casa, sin poder salir en estas primeras jornadas de primavera. Los más afortunados se podrán marchar en busca del sol o de algún destino turístico que lo aleje de la rutina del trabajo. Y mientras la comarca seguirá a la espera de turistas, de aquellos que les gusta disfrutar del tiempo libre en contacto con la naturaleza y el tiempo libre y dispuestos a retar a la lluvia. Ahora sólo el acento permitirá reconocerlos porque cada vez son menos los vehículos que quedan con los identificativos de las provincias en las matrículas. Y esperar a que llegue otro Xacobeo para atraer a más foráneos.