A CONTRAPELO
14 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EN LOS CORRILLOS de bar se hablaba ayer, como cada lunes, de la jornada de fútbol. Eclipsó las conversaciones pese a que la «competencia» era dura: la operación de blanqueo de capitales en Marbella, la explosión de gas en Portosín o la salida del Papa del hospital, convertida en espectáculo televisivo. Pero no, la derrota del Real Madrid y el fin de la era galáctica tenían más peso. El balompié nos adormece las neuronas, altera nuestro sistema cardíaco y embrutece a algunos exaltados. No sólo tiene parte negativa, ya lo sé, porque como otras competiciones deportivas fomenta el ejercicio y alternativas de ocio para los jóvenes. El equipo merengue decepcionó a su afición en una jornada en la que, curiosidades de la vida, el deporte alcanzó altos vuelos en Lalín: el Portadeza casi clasificado para la fase de ascenso, en la que también se mete por ahora el cuadro de fútbol. Suerte.