Conducción ecológica

| ROCÍO GARCÍA |

DEZA

LA CIENCIA ha parido ya coches eléctricos y hasta vehículos que funcionan con hidrógeno. El planeta agradecería la renovación del parque móvil mundial y la universalización de estos medios de transporte menos agresivos con el medio ambiente. Pero las multinacionales parece que no están por la labor. Ni las multinacionales ni los países ricos, que son los mayores emisores de sustancias contaminantes. Ni los que venden el petróleo. Ni los fabricantes de coches. Nadie salvo un puñado de visionarios ecologistas a quienes todos los demás toman por locos. Por eso el cambio no cuaja. Por la conjura mundial que vela por el orden establecido y garantiza que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres un poco más pobres. El uso de combustible ecológico no va a cambiar el mundo, pero al menos nos servirá para sentirnos un poco menos culpables. Sin necesidad de cambiar de coche.