Saturación

| JAVIER BENITO |

DEZA

A CONTRAPELO

13 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LLEGÓ LA Navidad, con sus arbolitos de mil tamaños y las luces de colores. Llegó antes de tiempo, cada vez más pronto, con el zurrón de Papa Nöel cargado de propuestas consumistas para derretir la paga extra -si la hay- o dejar la Visa echando humo. El buzón rebosa folletos de tiendas de juguetes y en la tele se suceden los anuncios con los robots más espectaculares o los muñecos del momento. Dicen los expertos que arrasan los Lunnies. Y debe ser, porque mi hija, a sus cuatro años, no para de bombardearme con que quiere a Lupita o Lulila o algo por el estilo. Empiezo a estar saturado de espíritu navideño. Me persigue hasta en domingo, con los comercios abiertos. Y todavía quedan diez días para Nochebuena. Espero sobrevivir. Además, estoy pensando en crear algún club para los damnificados por estas fechas, a ver si podemos optar a subvenciones para recortar tanto afán consumista.