EL CRISOL | O |
06 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.SIEMPRE hay que tener cuidado con estafas y robos que uno se va encontrando por todos lados. Lo insultante es cuando la propia administración, que entre todos costeamos, la que intenta colarnos de rondón euros de más. Y encima, en nombre de una presunta garantía de que todos somos iguales. Ejemplo: un ciudadano realiza una transferencia de un vehículo. Desde que la sacrosanta Xunta de Galicia tiene sus competencias en Hacienda, la delegación correspondiente liquida el impuesto de transmisiones patrimoniales. Así que, antes de tramitar el cambio de titular en Tráfico, a pagar a la Xunta: el 4% del valor de vehículo. Y aquí viene el truco. Para la Xunta de Galicia, un vehículo de 13 años tiene lo que ellos llaman el mismo «valor real» que si tuviese 20: el 10% del precio de salida. Pero no sólo eso: cuando cumple 25 años, y los Concellos lo eximen incluso del impuesto municipal por su antigüedad, ¿qué valor le dan las huestes de Orza? El 10%, así tenga 25, 30 ó 40 años. Y encima, que la funcionaria de turno, que no distinguiría un 850 de BMW de uno de Seat, acierte con el coche de que se trata. Porque en caso contrario, practicará la liquidación por el que tenga la cotización más alta, y ante cualquier reproche, advertirá en correcto castellano capitalino y con mohín ofendido, que de no poner semejante burrada de valor del vehículo «le llegará a casa una declaración complementaria». Que chegue. Y si las cosas se hacen así, y para la Xunta de Galicia un Citroën CX con 29 años cuesta 1.200 euros, tal vez lo mejor que pueda hacer la Consellería de Facenda es montarse una compra-venta de automóviles. Si logra venderlos por el precio que nos cobra a los contribuyentes, sacará no sólo para un Plan Galicia: le sobrará para financiar el nuevo canal de televisión autonómica que nos anuncian nos van a endosar. Y en la que dirán, seguro, que el PSOE sube los impuestos. Anda ya.