Parcelarias y PXOM

PEDRO BERMÚDEZ

DEZA

EL CRISOL | O |

03 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EN LOS años sesenta y setenta hablar de parcelarias en aquel territorio gallego que parecía un panal era como referirse al maná bíblico. En el 2004, pensar en esas nuevas parcelas más grandes y próximas a las aldeas sólo tiene sentido si la pretensión es relacionarlas con el PXOM y los nuevos ordenamientos urbanísticos. Resulta curioso comprobar en estos días cómo aquellas parcelarias que se promovían para favorecer explotaciones agropecuarias más potentes y viables condicionan ahora las expectativas de los vecinos del rural relacionadas con nuevas edificaciones, viviendas unifamiliares, chalés y cosas parecidas. También es curioso que, aunque ahora los afectados o beneficiados por las parcelarias tienen otros objetivos, haya procesos y proyectos de concentraciones sin concluir. Casi habría que pensar en replantearse las finalidades de estos proyectos. Con el período de alegaciones contra el PXOM se pudo descubrir que muchas de las pretensiones de los vecinos, sobre límites de sus núcleos rurales y áreas de tolerancia -siempre pensando en futuras construcciones- chocan frontalmente contra la filosofía de las parcelarias. Los proyectos de concentración de montes -en A Estrada son todos privados- ya son otra cosa, porque las condiciones que se exigen para construir una casa en esas zonas sólo son superables por los millonarios, y tendrían que serlos en euros. En el monte sí son beneficiosas esas parcelarias, ya que resulta difícil desarrollar una iniciativa de explotación forestal si se cuenta con ocho o diez parcelas pequeñas y separadas, y sin muchos caminos de acceso.