La persecución de la Navidad

DEZA

AL FILO | O |

28 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

SAN DEZA, podría ser el sustituto autóctono de los Papás Noeles que ya pueblan los escaparates de las ciudades. No sé sabe porqué pero parece que cada vez la Navidad llega antes. A este paso igual que en los países nórdicos comienzan la venta de bikinis en marzo, cuando en los montes aún hay un metro de nieve, aquí empezaremos a cantar villancicos en agosto. Lo peor de todo no es que los escaparates se vistan hasta la bandera de bolitas de colores, que nos persigan muñecotes tripones vestidos de rojos bailando al son de alguna tonadilla en inglés a la vez que se encienden y se apagan de forma intermitente toda suerte de luces horteras. Lo más malo no es que nos ataquen en bares y tiendas con la simpática participación en la lotería de Navidad ni que salga el señor inglés ese a animarnos a intentar cambiar de vida con sólo comprar un décimo. Por si faltaba algo para completar la postal los anuncios de juguetes arrancan en octubre. Y lo peor es que cada año la imaginación de los fabricantes se desborda. Resurgir de personajes Este año salen del armario los osos amorosos aquellos de los dibujos con arco iris tatuados en el pecho; bebés que se convierten en princesas gracias a un biberón enjoyado y a una tiara fucsia y turquesa. Los personajes de los cuentos que vivían horas bajas y que resucitan a la actualidad gracias a la reposición de series en las cadenas digitales, por cable y demás inventos. Lo que uno no encuentra en los escaparates son talonarios de cheque de rebajas para hacer frente a la campaña más consumista del año que por si fuera poco ahora dura el doble. Los del club Odio La Navidad que huyan a otro planeta.