Los bares clásicos de la villa estradense cambian de dueños

F. S. Cordón A ESTRADA

DEZA

Reportaje | El Andalucía se suma??al Puerta del Sol,?Alameda y Gran?Sol Los hermanos Antonio y Albino Romero Núñez traspasaron el establecimiento de la calle Calvo Sotelo que regentaron desde mediados de los setenta

19 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Algo está cambiando en la zona más céntrica y comercial de la villa estradense, y no precisamente por la reciente apertura de un establecimiente regentado por asiáticos, ni por la semipeatonalización. Quizá habría que recular hasta la implantación del euro para buscar el origen de ciertas novedades en los bares y tascas más clásicos, que van eliminando día a día los colores y olores más añejos de esta zona. En poco más de año y medio, cuatro de los bares con más solera e historia de la zona comercial de la villa han cambiado de dueños, o gestores, o simplemente cerraron. El bar Gran Sol estuvo regentado por Antonio hasta el 2003, cuando lo traspasó. Fue una relación casi marital que duró más de 40 años. Más historia de parentesco guardaban Helena Piñeiro con su popular bar Puerta del Sol y sus cócteles. Ella se jubiló hace meses y el establecimiento permanece cerrado. En las mismas fechas, la familia Abelleiro traspasó la Nicols dejando atrás muchas décadas de relación. El mes pasado le tocó a Lola y Antonio romper su largo vínculo con el bar Alameda. También hubo traspaso, y un lavado de cara para el acogedor bar. Y hace días fueron Antonio y Albiño Romero Núñez los que se desligaron del bar Andalucía -igualmente con traspaso- tras casi treinta años de noviazgo. Sin vacaciones Albino y Antonio, de Curantes, dejaron la hostelería en Cádiz para volver a su tierra. Era el año 1976. Compraron un bajo en la calle Calvo Sotelo, por una cantidad que olvidaron, pero recuerdan que invirtieron más de cuatro millones de pesetas en convertirlo en el bar Andalucía. Trabajaron allí desde entonces con sus esposas, Sinda Fernández y Elvira Rozados, sin saber qué eran las vacaciones. Alguno de sus cuatro hijos ayudó??en el bar. Recuerdan que tuvieron siempre muchos clientes, fieles, bastantes de la villa pero muchos más de las aldeas. Desde el principio, las partidas de cartas fueron habituales. Una sala trasera, para reuniones juveniles y fiestas, se hizo famosa en los primeros años. No eran guateques, pero casi y se ligaba. Con el euro llegó una cierta decadencia, y la semipeatonalización de la calle no trajo nada nuevo. Los dos matrimonios optaron por traspasar el negocio a un profesional de Ouzande. No saben qué harán a partir de ahora, pero seguirán por aquí. Puede que quieran recuperar algunas de las muchas vacaciones no disfrutadas. Pero aún quedan más de una docena de bares en esta zona con los mismos dueños de los años sesenta o setenta, como el Acapulco, Casa Trabazo, Nixon, Plaza o Casa Herminio.