La delegación de Policía Local se había creado en el verano del 2003 y se había puesto en manos de Reboredo con la esperanza de solucionar el histórico conflicto del cuerpo. Los agentes están descontentos tanto con su retribución como con la carga de trabajo y la dotación de medios. Asimismo, la plantilla está enfrentada desde hace años al sargento, al que acusan de mantener una actitud despótica, con persecución y acoso laboral de sus subordinados. Los guardias acogieron el nombramiento de Reboredo con ilusión, pero el clima de diálogo se fue deteriorando a medida que fueron convenciéndose de que el edil no iba a atender sus reivindicaciones. La ruptura total llegó cuando los agentes entendieron que el edil se había posicionado «claramente en defensa del sargento», lo que creó una fuerte tensión en el seno de la plantilla que desembocó en la petición por parte de los guardias del cese del sargento. Los 14 guardias que firman el escrito entregado ayer en el Concello -toda la plantilla salvo el sargento y dos agentes que son de su familia- consideran que desde que Reboredo se hizo cargo de la Policía Local han empeorado tanto las condiciones económicas como las laborales. Aseguran que se está vulnerando el convenio y las condiciones de trabajo pactadas con la alcaldía, que hay escasos medios materiales y que además se ha hecho estallar el conflicto interno latente desde hace años entre el sargento y los guardias. Por este motivo, los guardias pedían que el alcalde volviese a asumir la jefatura. Aseguran que es «bastante máis dialogante» y que «chegou a entender a nosa posición».