EL CRISOL | O |
12 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN EL municipio de A Estrada podríamos contabilizar casi medio centenar de ricos, de esos que pueden juntar 500.000 euros, unos 83 millones de pesetas, si vendieran todo lo que tienen. A los que puedan duplicar esa suma sí habría que llamarlos ricos, pero a los que sólo la rozan les queda ancho el calificativo; estos??últimos serían los menos pobres. En cualquier caso, todos ellos están más que de enhorabuena con eso de la bonificación universal en el IBI, que arregla??una injusticia para? ?los??que sufren sobrevaloraciones catastrales pero que convertirá a esos menos pobres en más ricos, o viceversa. Un 37% de descuento en los recibos del IBI de los diez o doce ricos de la villa supone una cifra apetitosa. Calculo que valdría para pintar de amarillo toda la iglesia parroquial, y además la fachada del Concello, o para construir medio centenar de nuevos nichos. De todas maneras, los políticos estradenses optaron por arreglar el problema a los de las sobrevaloraciones al más puro estilo salomónico. Es de agradecer, pero fastidia que, con todo esto, le den la razón a dos estradenses, emigrantes retornados, que añoraban los impuestos blandos de la Argentina que acabó en la ruina.