SIN SODA
09 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.A LOS JABALÍES no hay quien les ponga freno. Los que los conocen saben que no tienen descanso y que son capaces de cruzar municipios enteros en busca de alimento. Las distancias no son un problema y el maíz más rico siempre es una buena recompensa. Cuando en los montes falta comida, los cultivos ajenos son el mejor remedio. Los montes nunca estuvieron tan a monte. Y los jabalíes jamás anduvieron tan cerca. Han aprendido a convivir con el hombre y por eso ya no le tienen miedo. Destrozan sus vallados, se comen sus cosechas y regresan en cuanto quieren. Día tras día. Hasta que acaben con sus nervios. No temen ni a los coches y pueden atravesar pistas y carreteras. A veces atajan por la autopista. Entonces, es el conductor el que les coge respeto. A 120 por hora puede ver la muerte más cerca. Los animales sólo tienen hambre. Miedo, últimamente, ni a las escopetas.