Crónica | La cesión de una escultura divide a la parroquia de Lamas La parroquia de Lamas anda dividida por culpa de una imagen. Una mitad del pueblo quiere prestarla al Museo de Pontevedra para que la restaure y la otra teme que le devuelvan una réplica
21 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Los santos no sólo solucionan problemas. A veces, como en la localidad estradense de Lamas, también los crean. La parroquia posee una escultura en madera de la Virxe Peregrina del siglo XVIII. Se trata de una talla anónima de la escuela compostelana. La Virgen es el tesoro más preciado de los vecinos. Tanto la adoran que hace treinta años que la han retirado de la iglesia para ponerla a salvo de cualquier Erick el Belga. No les falta razón, la iglesia ha sido profanada dos veces. La imagen estaba a buen recaudo. Como es peregrina, va de casa en casa por la aldea. Los vecinos se sobran para guardarla sin necesidad de alarma. El Museo Provincial de Pontevedra, sin quererlo, ha sembrado la discordia en torno a la imagen. Ha solicitado su cesión temporal para una exposición sobre la Virgen Peregrina que se celebrará del 28 de octubre al 30 de diciembre. En ella estarán presentes obras de gran valor, como la Virgen de Leiba (La Rioja) o un cuadro ex-voto de Sahagún. El museo ha informado a los vecinos y se ha ofrecido a restaurar la imagen antes de devolverla. Según el secretario, José Fuentes, no le sobra. La imagen está perdiendo color y, si no se restaura, la policromía corre grave riesgo. Pero a muchos vecinos, el argumento no les convence. La votación que hicieron así lo demuestra: 17 estaban a favor de la cesión, 1 se abstuvo y 15 votaron en contra. ¿Por qué? Pues porque temen que la imagen no vuelva nunca a la aldea o que en su lugar regrese una réplica. Los que están a favor no lo entienden. Recuerdan que la imagen fue cedida para la exposición que en 1999 promovió Olimpio Arca en el Museo Estradense y advierten que ésta es una oportunidad única para restaurar la obra gratis y evitar pinturas de brocha gorda. Pero el bando contrario no cede. Cree que la votación estuvo trucada y promueve otra en busca de mejor suerte. La Iglesia no interviene porque no quiere dividir a los vecinos. El museo tampoco: si no hay acuerdo, prefiere prescindir de la pieza.