CON ACENTO
21 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.REPASAR LAS exigencias de Chenoa en su concierto de Lalín invita a la reflexión. No ya por el coste material que puedan tener los caprichos de la ex cantante del Casino de Mallorca, sino porque son una muestra de los tiempos que vivimos. Alguien que ha tenido durante meses la cadena de televisión de mayor implantación en España para lanzarse es incapaz de lograr una entrada mínima en Lalín, pero eso no le impide comportarse tras el escenario como si fuese una diva del pop. Y requerir antojos en consonancia. Chenoa aprovecha el momento, que quizás sea muy efímero: en todo caso, si el éxito se midiese por el termómetro de Lalín, la temperatura sería siberiana. Ese frío en el que no se sienten los dedos: tal vez por eso necesita llevar a alguien que le pele la fruta. Para no atragantarse: de éxito, desde luego, no.