CON ACENTO
31 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.QUE LA SESIÓN plenaria de Lalín se prolongase ayer de diez de la mañana a cerca de las doce menos cuarto sólo parece tener como explicación un intento de los concejales de justificar las dietas que cobran por asistir a la sesión. Los puntos del orden del día eran dos mociones: una de agricultura, a la que sólo se oponía el BNG, y otra para la creación de una guardería en el polígono industrial. La política municipal del mes de agosto estuvo prácticamente paralizada: por tanto, el pleno, se podría haber despachado en media hora. Para ampliar, nada mejor que echar mano de amplias dosis de demagogia -por todas las bandas-, y llegar a hablar si se tercia de la necesidad de dar un beso a los niños, cuando son pequeños, al irse a la cama. Todo por cumplir con un mandamiento municipal no escrito, a saber: el tercero, «justificarás las dietas».