CON ACENTO
27 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.DESDE EL PRINCIPIO me ha parecido la autopista hacia Santiago una vía con perspectiva de cajón y de estrechez impropias de una autopista. También influían las circunstancias de los primeros viajes, entre la lluvia del invierno y la oscuridad de la noche. Pero era uno de esos trazados que no te inspiran confianza ciega a la hora de ponerte al volante. Muchos euros después, porque pese a practicar la sana costumbre de entrar y salir por Silleda para pagar 2,6 y evitar los 4,35 del tramo a Lalín, la reiteración en el uso de la AP-53 suma muchos euros, le tengo menos respeto al trazado. Pero seguía pareciéndome encajonada, no sólo por los tajazos al monte. Ayer di con la clave: a diferencia de otras autopistas, la AP-53 tiene toda la mediana de hormigón. Si las empresas tuviesen cara alguno se explicaría el alto peaje: con tanto cemento armado ...