CON ACENTO
11 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LAS VEMOS a menudo en los periódicos, en las radios, en las televisiones: las estadísticas de los accidentes de tráfico. Cifras que guardan tras de sí tragedias humanas que se nos aparecen como anónimas. Pero que desgraciadamente comprendemos en toda su magnitud cuando a las víctimas de la carretera les ponemos nombres propios: cuando se nos va alguien cercano, un vecino de nuestra misma localidad. En estos últimos dos días más propios de un lluvioso otoño que del verano, la tragedia ha golpeado en dos ocasiones al municipio de Lalín. Agosto es un mes fatídico en las carreteras de la zona: en los últimos años, se han cobrado demasiadas víctimas, casi todas jóvenes. Un aspecto que hace aún más difícil sobreponerse a los accidentes de tráfico, y que nos sacude cuando se produce un siniestro así: que nunca podrá ser una fría estadística.