Los forenses contradicen la versión del acusado del crimen de Conxo

Nacho Mirás SANTIAGO

DEZA

PACO RODRÍGUEZ

Los peritos aseguran que es imposible que el cadáver estuviese incorporado Los especialistas no apreciaron maniobra de reanimación alguna, contra lo que afirma Reboredo

25 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?os forenses echaron por tierra ayer la versión que el acusado del crimen de Conxo, Manuel María Reboredo, sostiene acerca de cómo se encontró el cadáver de Carlos Pazos en el domicilio de éste y sobre la descripción que realizó el imputado en la primera sesión del juicio que se celebra en la sala compostelana de la Audiencia Provincial. Los peritos ratificaron el informe según el cual, el 13 de agosto del 2002, se encontraron el cadáver «yaciendo sobre la cama», sin que presentase duda alguna de ser un cadáver «por el destrozo que tenía en la región cráneo facial». Tal desfiguración debió ser realizada con un objeto contundente que no ha aparecido. Los especialistas describieron además un total de siete heridas en el tórax, tres en el cuello y una grande en la cara, todas producidas por arma blanca, y aseguraron que el autor de la muerte empleó una violencia extrema. En la siguiente aseveración desmontaron la declaración del acusado. Según los forenses, no es posible que el cadáver se quedase sentado, algo «físicamente imposible por la ausencia de tensión muscular que se genera con la muerte». Eso contradice la versión de Reboredo, que declaró en la sesión del jueves que había visto a Carlos Pazos sentado en la cama, que lo llamó y que sólo después de tocarlo se dio cuenta de que estaba muerto. Tampoco apreciaron los forenses maniobra de reanimación alguna, cuando el acusado asegura que tocó el cadáver intentando encontrarle el pulso.