Desconfíe de las ofertas

DEZA

EL CRISOL | O |

22 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

CAEMOS COMO pimpines. En las ofertas. Nos doran un poco la píldora y allá vamos. Con un poco de verborrea nos convencen de cualquier cosa. Pese a la fama de desconfiados con que nos etiqueta el cliché de gallegos, pecamos de buena fe. Siempre. Da igual el ramo, pero últimamente parece que nos atacan por el flanco telefónico: te llaman a tu casa y te dicen que tienes un año de llamadas gratis. Como para colgar. Así que te dan un número de teléfono de esos caros, y allí te entretienen minutos y minutos hasta sumar horas. No sólo vas a seguir pagando las llamadas igual de caras: es que encima te llegará una factura que te dejará temblando, gracias a la amable estafa. Luego están los operadores de telefonía móvil. También muy buenos en lo esto de engatusar. Te mandan un mensaje y te avisan de su última promoción: si efectúa una recarga de tanto antes de tal, le obsequiamos con cuanto. Y tú vas, recargas tanto y te puedes olvidar de tal y de cuanto. En otras palabras, te puedes buscar la vida llamando indefectiblemente a un teléfono de atención al cliente incapaz de atenderte. Y ya puedes pasar las horas muertas llamando, porque cada día te contestarán algo distinto: pero de la recarga gratuita, ni hablar. Será que eso es lo que entiende el operador por una situación amena . Pero maldita la gracia. Para el panorama que tenemos, nos quejamos poco. Si la estafa es asumible, preferimos pagar y quedarnos con la copla que ponernos a denunciar. Al final, quienes nos estafan se salen con la suya: pero las compañías que lo hacen, con nombres y apellidos, deberían saber que con esos engaños es mejor no jugar. Porque es muy difícil recuperar la seriedad que es tan fácil de perder.