EL CRISOL | O |
16 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.NO HAY que ponerle pegas ni mucha crítica a la obra de semipeatonalización de la calle central. Fue una promesa de Cuíña, y ya sólo falta la inauguración. No todos los concellos logran de la Xunta una obra como ésta. Con la obra ya hecha, el gobierno local puede presumir; y mucho, porque la idea de semipeatonalizar se extiende por la plaza del Concello, calles Don Nicolás y Justo Martínez, la zona de vinos y pronto por la avenida de Ponteareas. Estas mejoras en el centro de la villa son de agradecer, y deben servir para humanizar y hacer más agradable el casco urbano. Se perdonan ciertos detalles que a algunos no les gusten, como los bolones, la pérdida de espacios para aparcar, una iluminación casi de circo que puede sorprender a muchos cuando se encienda, la baldosa barata de las aceras y hasta ese asfalto negro que a alguien le hubiera gustado fuera verde. A? otros les puede gustar como queda todo; el Concello puede apuntar que no había más dinero. En todo caso, ya aparecieron sobre las aceras muchos manchones negros que quizá no se puedan quitar. Si es así, y como se trata de chicles bien masticados que se pegan a la baldosa barata y quedan allí para siempre, o al menos la mancha negra, hay que pensar que los chavales seguirán con su apego a la goma tonta y, en dos años, lo que habrá en las aceras serán manchones de color baldosa en un fondo negro. Si nadie pone remedio, yo también tiraré allí algún chicle en el 2007, ante de que todo sea negro. Dicen que ahora no basta con echar agua caliente a presión; quedará la mancha negra. Se debió echar al principio un aceite especial que protege para siempre. Algo se hará, o lo veo negro.