Crónica | Enlace de Rafael Cuíña y Berta González Numerosos representantes del PP de Galicia y del mundo cultural estuvieron entre los 330 invitados a la boda del primogénito del ex conselleiro Xosé Cuíña
12 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?alín repitió ayer el guión filmado el pasado septiembre pero con menos protagonistas de primera fila. La boda de Rafael Cuíña Aparicio, el hijo del ex conselleiro, Xosé Cuíña, contó con la presencia de menos actores de primer nivel pero llenó de glamour la capital dezana. Todo fue distinto al enlace de María Cuíña, quien por cierto dará a luz dentro de unos meses a una niña -que se llamará Martina-, la primera nieta del político lalinense. Pero el guión fue distinto por expreso deseo familiar. Tras el desfile de relevantes figuras del mundo político, empresarial y social español del pasado septiembre, se optó ayer por un enlace más entrañable, sin tanto protocolo. Quizás por ello Xosé Cuíña lucía más distendido, sin la presión además de ser padrino, sin chaqué ni gemelos, como comentó jocoso. El novio, de 33 años, llegó a las 12.40 a la iglesia parroquial de Lalín. Chaqué con corbata naranja, emulando la que lució el tenista Ferrero en la boda del príncipe. De su brazo, su madre y madrina, Mari Carmen Aparicio, una de las más elegantes del día, con un vestido en tonos ocres y anaranjados firmado por Toypes. ¿Y la novia? Berta González Casares, de 30 años y lalinense como su ya marido, entró en el templo del brazo de su padre, Nicolás González, a las 12.58. Fue puntual, mientras el presidente de la Xunta llegaba con las agujas sobrepasando ya la una, algo raro en Fraga. Además de Fraga -que sólo estuvo en el acto religioso- fueron muchos los políticos del PP gallego que acudieron a Lalín. Estuvieron conselleiros como Xesús Palmou, Xosé Manuel Barreiro y Juan Miguel Diz Guedes. Tampoco faltaron los presidentes de las diputaciones, Rafael Louzán, José Luis Baltar y Cacharro Pardo. También Ana Pastor y una larga lista de diputados y alcaldes o figuras como Gerardo Fernández Albor o Manuel Abeledo. El mundo empresarial estuvo representado por la familia Campos o el presidente de la AED. También el arte tuvo especial protagonismo con artistas como Lamazares, Quessada, Alexandro o Vidal Souto. No nos podemos olvidar del abuelo de la novia, Luis González Taboada, quien fue el último alcalde de la dictadura y cedió precisamente el testigo a Xosé Cuíña. La novia lució un vestido diseñado por Toypes, el primero para una boda de Jorge Galiñanes. Todo fueron parabienes para un modelo de color achampanado, con escote en pico, de falda abullonada y sin velo ni cola. El ramo estaba compuesto por calas, mientras flores blancas y amarillas adornaban la iglesia. La ceremonia la ofició el obispo de Ourense, Luis Quinteiro, quien auguró un matrimonio duradero, y el cura de Lalín. No faltó la música con un grupo de Asturias, otro de gaiteiros y la presencia de peliqueiros de Laza, que recibieron a la pareja al salir del templo entre pétalos de flores. Los 330 invitados se trasladaron al Pazo de Bendoiro para compartir un ágape compuesto por ensalada de vieiras y pulpo, mero confitado con verduritas, medallones de foie y solomillo, sopa de maracuyá con sorbete y chocolate con almendras crujientes. Fue un día de verdes en los vestidos, de calor y glamour en una boda de alto copete.