AL FILO | O |
01 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.AHORA QUE el mercurio de los termómetros va escalando posiciones día a día, los hábitos horarios van cambiando. Los comerciantes suelen ampliar el tiempo de atención al público por la tarde, aprovechando las horas de luz. Los escolares disfrutan de más horas de ocio y los más pequeños dejan de tener clase por la tarde para cambiar los lápices por el tobogán del parque y hacer prácticas con el cubo y la pala en la arena como presagio de las vacaciones. Y hasta las instituciones y organismos de toda índole parecen contagiados por el buen tiempo que se adelantan los actos inaugurales y hasta los políticos de visita llegan más temprano de lo habitual. Que mejor que el verano para hablar de turismo, para zambullirse en la red soñando con encantadoras casas rurales, pazos señoriales, hoteles con la paz como bandera o balnearios donde tocar el cielo. Operadores y empresarios de toda España se reúnen estos días en Silleda para analizar la situación del sector. Mientras, al resto de los mortales se nos hace la boca agua pensando en las vacaciones que se empiezan a atisbar y escogiendo el escenario ideal para disfrutar de eso que llaman turismo rural.