TERRA ADENTRO | O |
20 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LOS NOVIOS ya están en capilla. Me refiero, como no, al Príncipe y Letizia. La boda real acapara el protagonismo informativo, tan sólo eclipsado por las tropelías de Israel en Rafá -qué dolor de corazón ver las imágenes de niños moribundos- o los ataques ¿selectivos? de Estados Unidos en Irak. La muerte siempre inquieta nuestras mentes, por mucho que tengamos a las puertas una cita con la historia. Un acontecimiento que convertirá a Madrid en punto de todas las miradas, como ayer ocurría en Lalín con una fotografía publicada por La Voz. Por si acaso usted, lector, no fue uno de quienes se percataron de la presencia del protagonista lalinense en la organización de la futura boda, les emplazó a revisar el diario de ayer, página 43. Se observa a la reina doña Sofía camino de la catedral para ver los preparativos del enlace y aparece, de frente, un cura de gafas. Nos referimos al lalinense Andrés Ramos Castro, vinculado al Obispado Auxiliar de Madrid, con bastante trabajo en estos días para que todo salga perfecto, en el papel que le ha tocado jugar dentro de ese complejo organigrama organizativo. Hasta ahora la vinculación de las tierras de Deza y Tabeirós-Montes con la boda de mañana se circunscribía al envío de algunos obsequios, como las bandejas conmemorativas de la Festa do Galo de Curral de Vila de Cruces. Pero también hay ese nuevo vínculo suscitado por la presencia entre los miembros de la organización del acto religioso de Andrés Ramos. Más de un lalinense lo estará comentando desde ayer. Ahora queda esperar que todo salga como la seda. Y que no llueva.