Tormentas

| JAVIER BENITO |

DEZA

A CONTRAPELO

18 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA VERDAD es que resultó todo un alivio escuchar el repicar del agua sobre los tejados. El día había sido agobiante, de bochorno veraniego en esta voluble primavera. Lo primero que se me vino a la cabeza fue la boda del Príncipe y Letizia, como no. Lógico ante el bombardeo mediático de un acontecimiento tildado de histórico. Como caiga así el próximo sábado en Madrid, no quiero ni pensar en el cabreo generalizado, desde los contrayentes a los invitados pasando por los cámaras de televisión y los responsables de la organización. Además, lo mal que queda tener que lucir palmito con el paraguas en ristre. En fin, yo no tendré esos problemas porque a pie de tele uno no se moja. Pero sin tener que irnos a la capital madrileña también habrá cabreados aquí, porque tenían planificada para este fin de semana una excursión campestre o ir a la playa. El agua no llega nunca a gusto de todos, dicen.