EL CRISOL | O |
13 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.CUANDO SE pregunta a Xosé Crespo por un logro realizado en sus ya catorce años de gestión al frente del Concello de Lalín -llegó a la alcaldía con 30 años y este miércoles tuvo que sacar pulmón para soplar 45 velas- siempre se refiere al Plan Xeral de Ordenación Municipal. Fue un proyecto en el que trabajó duro, y del que anunció en muchas ocasiones que se verían sus frutos al cabo de unos años. Después de su aprobación en 1999, sin ningún voto en contra de la oposición, esos frutos aparecen cada vez más. El último ejemplo es el plan parcial de la calle Arenal, donde el Ayuntamiento se hará con más de 450.000 euros, que en pesetas se irían a 75 millones. Y además de esta cantidad, están todos los terrenos que se habían logrado ya en 1999, al firmar el llamado convenio urbanístico de la Viuda: uno más de la veintena de ellos que se firmaron en aquel momento, algunos ya en pleno desarrollo, y otros aún de iniciativa en el futuro. Pese a que todo es manifiestamente mejorable, y los constructores lalinenses se quejen de la lentitud en la tramitación burocrática de licencias en un departamento de Urbanismo que está saturado de trabajo, y que lo mismo prepara un informe técnico que atiende al vecino de turno en la misma oficina y en el mismo horario, no cabe duda de que la política urbanística de Lalín no tiene parangón en la zona. Para desgracia de ocho municipios.