Jugar al blanco o al negro

DEZA

AL FILO | O |

28 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LA VIDA ES UNA LOTERÍA plagada de números y de colores. Supersticiones que nos ayudan a hacer más leve el camino. Un camino hecho de casualidades, de golpes de suerte y de vandazos de eso que algunos llaman azar. Ayer los bomberos, los voluntarios de Protección Civil de Silleda, los miembros de la brigada de la Guardia Civil de Tráfico, los del 061, estaban trabajando como una mañana más. Más de uno comentaría el cambio de tiempo, el cielo gris y la bajada de las temperaturas. Una llamada de alerta les llevó a encontrarse con un amasijo de hierros en la carretera. Era un día cualquiera, uno de tantos, en el que muchos vecinos de la zona salieron de sus casas, cogieron el coche y se fueron a trabajar. Dos de ellos se encontraron en el camino. Chocaron en una curva cerrada. Un coche blanco y otro negro. La cara y la cruz de la suerte. Uno se encontró con la muerte y el otro con el milagro de salir prácticamente ileso. Los dos coches resultaron muy dañados. Viéndolos, a alguno le costaba adivinar cuál fue el conductor que tuvo peor suerte. Detrás de cada muerte queda un reguero de dolor. El que se dibujaba en la cara de algunos de los compañeros de Pablo que acudieron al lugar del siniestro sin acabar de creerse lo que pasaba. El de la familia de este joven de 25 años que ayer lloraba su muerte en Cuntis. La vida nunca nos deja elegir ser el caballo ganador, el blanco o el negro en la ruleta de cada día. Un destino que a veces nos juega una mala pasada y nos lleva a un camino sin retorno y otras nos salva la vida. Hoy muchos conductores volverán a la carretera. A todos ellos, prudencia. Mucha prudencia.