Tarsicio Manuel Fernández volvió a Galicia en 1992. «Fue una estancia corta en la que recalé en casa de una prima en Pontevedra pero también vine a Lalín. Pude comprobar que había cambiado todo mucho pero también que, cuando uno es niño, tiende a idealizar enormemente las cosas». Desde el año pasado Tarsicio y su esposa residen en el municipio de Lalín pero el dolor de la emigración sigue planeando sobre sus vidas. «El emigrante sufre por partida doble: cuando se va y cuando vuelve. El emigrante está partido en dos y, aunque deja su tierra en busca de un mejor nivel de vida, tiene que pagar un alto precio por ello. Y no es un precio en dinero es en dolor. Paradojas de la vida, en Argentina me llamaban el gallego y aquí, el argentino ». Tarsicio no descarta escribir la segunda parte del libro pero «para ello se precisa paz y mucha tranquilidad de espíritu».