Los tiempos cambian

DEZA

AL FILO | O |

14 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

HACE AÑOS A NADIE se le ocurría cerrar la puerta de casa con llave. Los vecinos vivían con absoluta tranquilidad y eso de cerrar el coche a cal y canto, las puertas blindadas, las alarmas y lo de vigilar el bolso en la calle o no dejar la maleta ni un minuto a la puerta parecían pesadillas de ciudad. Ahora a nadie se le ocurriría dejar la puerta abierta con la llave puesta y aunque la inseguridad no llega a que tengamos que ir con el bolso agarrado contra el pecho, sí que las cosas han cambiado un poco. Ayer un vecino de Lalín recibía una paliza en un bar de su propiedad y un tendero tuvo que salir corriendo detrás de un supuesto ladrón que intentaba sustraerle la mercancía a la puerta del establecimiento. El número de robos va aumentando poco a poco y con ellos la intranquilidad de los comerciantes. No es la primera vez que los industriales piden más presencia policial o de la Guardia Civil en la calle. Pero sería preferible cambiar el aumento de vigilancia por un incremento de civismo. De esta forma todos estaríamos más tranquilos, no tendríamos por que no confiar en el vecino o tener miedo de quedarnos en compañía de un último cliente desconocido. Podríamos seguir disfrutando del lujo que es dejar las maletas en el portal un cuarto de hora sin el temor a que nadie las robe, olvidarnos el jersey del niño en el parque y encontrarlo en el mismo sitio al regresar media hora después. No angustiarnos al descubrir que olvidamos la tarjeta de crédito en la caja del supermercado porque estamos casi seguros que la vamos a recuperar al día siguiente sana y salva. Y, sobre todo, tener la sensación de vivir en paz.