Apuesta inteligente

| ROCÍO GARCÍA |

DEZA

SIN SODA

28 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

NATURALISMO Y CAZA son para el profano dos términos distantes. Dos conceptos situados a años luz uno del otro. Casi antónimos. Alguien que se patea el monte con la escopeta al hombro, decidido a pegarle un tiro a lo primero que se mueva, no parece una apuesta segura en ecología. Tampoco un pescador si es de los que piensan que un sabroso salmón del Ulla bien merece saltarse cualquier cupo de captura legal. Ni el desaprensivo que achicharra a corrientazos a toda la población piscícola a sabiendas de que es difícil de que tamaña valentía lo lleve a la trena. Ninguno merece ni el título de ecologista ni el carné de deportista siquiera. Por fortuna, los tiempos de esquilmado inconsciente tocan a su fin. Las sociedades apuestan por mejorar el hábitat natural y por dar alas a las especies autóctonas. No va a ser fácil después de tanta pedrada. Pero es un comienzo. Una apuesta inteligente.