Crónica | Rodríguez Zapatero araña votos en la ciudad natal de Mariano Rajoy El líder socialista asegura en su visita a Santiago que quien homenajea a la capital gallega está en condiciones de ser presidente del Gobierno: «Y a eso he venido»
21 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?P aterrizó temprano en Santiago y cumplió con su agenda sin hacer esperar a nadie. Tras un café de redacción en La Voz de Galicia, el alcalde de Santiago, Sánchez Bugallo, recibió a la troupe madrileña. Zapatero fue un perfecto candidato. Posó con tres mujeres antes de entrar en Raxoi. Saludó a diestro y siniestro y, siempre algo cohibido, se reunió con el regidor compostelano. En el salón rojo del Concello, Zapatero saludó a todos los miembros del equipo de gobierno, no sin antes asomarse a uno de los balcones del consistorio. Un griterío cuando el líder socialista salió a la ventana hacía recordar en una aclamación a un triunfito. Falsa alarma. Los gritos procedían de un grupo de excursionistas que se reencontraban en la catedral. Sánchez Bugallo recibió al candidato a la presidencia del Gobierno, «con orgullo, porque é unha persoa que representa as inquedanzas de tantos miles de persoas». Tras desearle «el mayor éxito de los posibles», el alcalde le entregó dos obsequios, un libro de un monje napolitano en el que se describe de un modo «extraño» el Camino de Santiago -y que Zapatero prometió guardar «con el cariño que se merece»-, y un grabado realizado con motivo del 25 de julio del 2002 por Quintana Martelo. Carácter gallego Rodríguez Zapatero no escatimó en elogios para Compostela. «La historia de Santiago es un ejemplo de la necesidad de que las ciudades dialoguen». «Quien rinde tributo y homenaje a Santiago está en condiciones de ser presidente del Gobierno, y a eso he venido», apuntó el socialista. Zapatero recordó que Santiago sigue siendo una de las mejores cartas de presentación que tiene España, ya que representa a Galicia, España y Europa. Diplomático, educado y algo enjuto, Zapatero tuvo palabras de agradecimiento para todos los grupos políticos, «a los que están, y a los que no están -los representantes populares no fueron a la recepción-». Tras la visita a Raxoi, siguió el encuentro con otro emblema de la ciudad, Fonseca y su Universidad.