EL CRISOL | O |
12 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.PARA muchos, Nunca Máis es algo que no puede quedar desligado del Prestige , y secuelas, y que, por ejemplo, difícilmente puede reivindicar dos máquinas de alta tecnología y de última generación para realizar novedosas operaciones de cerebro en el complejo hospitalario de Santiago. Cada cosa, y cada caso, tienen su marco, unas riendas y una gasolina distinta. Cuando surgió aquello de Virxe Peregrina, todos los estradenses menos diez sabían los objetivos del extraño grupo. Celebraron asambleas sin un sólo socio presente. Curiosamente, el Concello aceptó tal cosa como asociación vecinal -aunque bien sabía de qué se trataba- y hoy la tenemos disputanto a la asociación San Antonio el derecho a tener un vocal en la comisión del IBI. A varios vecinos encerrados en el Concello por el asunto de las sobrevaloraciones se les ha ocurrido crear una asociación vecinal. Tienen todo el derecho, y les puede resultar muy bien la iniciativa. Pero tendrán que andar fino a la hora de ponerle nombre al colectivo, por muy vecinal y legal que sea. No podrá ser, por ejemplo, la Asociación San Agapito. Muchos, menos diez, ya la bautizaron como Asociación Del Ibi.