Llega la hora de contar

F. S. CORDÓN

DEZA

CIMA DE VILA | O |

16 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ESTO QUE pasa con el IBI en A Estrada es más fácil de lo que parece y cualquier experto en el impuesto y en?valoraciones catastrales lo solucionaba en cinco días si gobierno local, oposición, afectados e invitados le dejasen hacer sin interferencias. Cabe apuntar que lo que pudo pasar con la vieja ponencia de valores -la de los errores- ha sido intranscendente desde el 96, porque el Concello mantuvo el tipo impositivo lo más bajo posible. No fue trivial para los casos de sobrevaloraciones, pero ya es hora de saber cuántas hay, reales, sin mezclar a los que quieren pagar menos, por norma, a algún posible emigrante que volvió de Argentina, compró una casa aquí y se acuerda de los pocos impuestos que pagaban allí -así les fue- o a los equivocados al entender qué es ahora el IBI, y cómo están pagando por ahí fuera. La clave y la solución es saber pronto cuántos casos reales de sobrevaloración hay. Las dos partes enfrentadas en A Estrada tendrían opiniones muy dispares sobre esas cifras reales tras analizar, por ejemplo, un centenar de reclamaciones que podrían reunirse en un par de semanas. Todo lo que no esté alrededor de esos casos reales son caramelos envenenados que llenan desde hace tiempo la villa, incluso todo lo que se habla de ponencias de valores. Si PP, PSOE y BNG no saben encontrar, fuera de A Estrada, dos o tres expertos nada sospechosos que sepan dilucidar en estos momentos cuáles son los casos reales de sobrevaloraciones, todos debían dimitir y apuntarse en la Brilat para tocar tambores. Dos cosas molestan a bastantes estradenses estos días: que un bando, que puede tener mil seguidores, hable de lo que desean 22.000 vecinos; y que la otra parte reitere que hay sólo una docena de sobrevaloraciones cuando nunca quiso contarlas ni escucharlas.