Un boleto para soñar

DEZA

SIN SODA | O |

26 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LO CONFIESO. Me muero de envidia. A algún vecino mío le han tocado 22.000 euros en la bonoloto. Son casi cuatro millones de las antiguas pesetas. No es que sea una fortuna, que el euro todo lo encarece. No dan para comprarse un chalé en la costa ni para un deportivo con navegador. Pero ayudan a llegar a fin de mes, a pagar el alquiler del piso y a leer las letras del coche. Dan para un buen empacho de turrón, para una Nochevieja con marisco fresco o para una borrachera con champán francés. Yo nunca los vi todos juntos, pero 22.000 euros deben ser mucha pasta. Me imagino que llegarán incluso para darse una vuelta al mundo. O para celebrarlo a gusto con los amigos. Para regalarle flores a los tristes y libros a los pobres de espíritu. Me lo imagino, aunque sospecho que nunca lo sabré. Hasta hoy no sabía ni cuánto costaba una bonoloto. Ni cuántas modalidades había. Por no saber no sabía ni si se escribía junto o separado. Con mayúscula o con minúscula. Pero ya he aprendido la lección. Ahora sé que cubrir dos columnas cuesta un euro y que con cinco aciertos más el complementario puedes cobrar casi cuatro millones. Ahora sólo me falta sellar un boleto y esperar a que la suerte me acompañe.