?rancisco Vilariño, que actuó como portavoz del BNG, criticó la dependencia de la mancomunidade «do poder político de turno». Alegando que esa ayuda de fuera era la que, en su opinión, mantendría los presupuestos de la mancomunidad. Los nacionalistas no estaban conformes tampoco con el número de miembros otorgado a cada fuerza política y alegaban que el BNG debería tener más representación. Vilariño criticó la elección del alcalde de Silleda como presidente argumentando que no era el más adecuado como gestor «xa que Silleda é un exemplo do que non se debe facer». Cristóbal Fernández, del PSOE, enumeró como problemas de la mancomunidad, en su opinión: la falta de una cabeza de dirección más estable y que no cambie cada dos años, el excesivo localismo y «a pouca experiencia de traballo conxunto dos alcaldes do PP». Dejó caer que muchas mancomunidades se habían ido al tacho al haber concellos que no aportaban lo que tenían que aportar. Crespo pidió a la oposición que «deixaran nacerla antes de botarlle terra enriba» y lamentó no poder echar a andar la mancomunidad él mismo al no poder asumir el cargo por sus múltiples obligaciones.