El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso presentado por Javier Rodríguez García, el militar de la Brilat que violó a una joven en Salvador Moreno, contra la sentencia condenatoria de la Audiencia de Pontevedra. De este modo, el alto tribunal ratificó los quince años de prisión -doce por un delito de agresión sexual y tres por lesiones- impuestos por el órgano provincial por unos hechos ocurridos en la madrugada del 11 de noviembre del 2001. Tres fueron los motivos alegados por la defensa en su recurso de casación: no suspender la vista oral ante la ausencia de un testigo; error en la apreciación de la prueba; y vulneración del derecho a la presunción de inocencia. Sin embargo, la sala de lo Penal del Supremo echa por tierra cada una de las argumentaciones del abogado del joven. Así, defiende la decisión de la Audiencia de continuar con el juicio a pesar de la incomparecencia de un testigo , «que en ningún momento de todo el procedimiento ha declarado», por lo que no se puede valorar la trascendencia o no de su declaración. El alto tribunal sostiene, al igual que había hecho anteriormente el órgano provincial, que la joven violada fue víctima fue víctima de una agresión salvaje por parte del acusado. En este mismo sentido, el Supremo avala cada uno de los razonamientos de la Audiencia a la hora de interpretar los distintos informes psiquiátricos y forenses que se documentaron durante el juicio. Por último, y en relación a la vulneración de la presunción de inocencia, el tribunal madrileño sostiene que hay pruebas de cargo suficientes para condenar a Javier Rodríguez, al que le incriminan el testimonio de la víctima, las pruebas genéticas y los análisis médicos. Prisión militar El acusado hasta este momento permanecía en la prisión militar de Alcalá de Henares. Según trascendió ayer, siguiendo los cauces habituales y una vez una pena es considerada firme, cualquier militar profesional condenado por un delito grave en el ámbito civil será expulsado del Ejército e ingresará en un centro penitenciario normal.